Tomado del sitio: http://swingcompleto.blogspot.com
Por Reynaldo Cruz
La Federación Cubana de Béisbol decidió de manera unilateral, y echando por tierra el trabajo de todos los cronistas que nos reunimos en el Salón Adolfo Luque del Estadio Latinoamericano de La Habana en noviembre del pasado año para dejar re-fundado o re-inaugurado el Salón de la Fama del Béisbol Cubano, ubicar el santuario de las estrellas del béisbol cubano en el Estadio Latinoamericano, en un flagrante acto de prepotencia, abuso total de poder y una falta decadente de conocimientos y amor por el béisbol y su historia.
Para nadie es un secreto que hubo en inicio cierta pugna entre el Palmar de Junco y el Centro Recreativo José Antonio Echeverría (antiguo Vedado Tennis Club). Los matanceros, orgullosos dueños del terreno de béisbol en activo más longevo de Cuba— y del planeta— defendían la teoría de que el Palmar de Junco debía ser el lugar —teoría que, particularmente y de ser la realidad cubana otra y no la actual, comparto—, mientras que el grupo encabezado por Ian Padrón, Ismael Sené, Yassel Porto, Félix Julio Alfonso, Sigfredo Barros, Tony Díaz, Jesús Suárez Valmaña, Joel García y los demás que se desgastaron meses de investigación, sostenía con argumentos prácticamente irrefutables que el VTC reunía todas las condiciones para, con la realidad cubana de hoy, ser remodelado y acoger el Salón. Al final, todos estuvieron de acuerdo.
Teniendo en cuenta que el Salón de la Fama del Béisbol debe ser, antes que una edificación, una institución académica, histórica y cultural, los directivos del béisbol cubano decidieron lanzarse con un “libretazo” y “erigir” el templo —al que se han empecinado en cambiarle el nombre— en un local ya existente dentro del Estadio Latinoamericano, convirtiendo en una pesadilla el sueño de todos los que vieron prácticamente construido el santuario para honrar a los grandes peloteros de la nación.
Sencillamente no se admite otra teoría que la de derogar los estatutos iniciales que desterraban todo tipo de discriminación (incluyendo la política) a la hora de elegir el status de inmortal de los peloteros cubanos. Sin embargo, desde un inicio se vio cuál era la posición de la Federación Cubana cuando su Director Nacional, Heriberto Suárez, previo a la votación y motivado por ver el nombre de Antonio Pacheco en la boleta, hizo una “observación” que sembró el prejuicio o el temor de perder el recién reconquistado Salón de la Fama en unos cuantos de los votantes.
Con esta escaramuza ganada, la FCB de seguro trazó un plan para lograr despejar el camino a convertir el Salón de la Fama en otra institución bajo el dominio del INDER, que la tomará en serio (a su forma) el día de la “apertura” y luego la abandonará a su suerte, o lo que es peor, la dejará —como mismo ha sucedido con el béisbol mismo— en las manos de las personas menos adecuadas y menos calificadas para ello.
Recuerdo unas palabras que pronunciara Padrón en la apertura del Coloquio por la Refundación del Salón de la Fama del Béisbol Cubano:
“Yo no puedo pararme a batear y pegar un jonrón —dijo— pero sí puedo hacer un buen documental (de béisbol). Les pido (a los directivos del béisbol cubano, expresamente a Suárez, presente en la sala) que nos dejen ayudar…”
Ese “zapatero a su zapato” era simplemente un llamado a utilizar todas las personas posibles para construir un Salón de la Fama que se convirtiese en un orgullo permanente, y no algo que al paso de seis meses fuese una vergüenza por lo mal diseñado, mal pensado, mal concebido mal construido… fue esa también la principal causa de peso para no dejarlo en el Palmar de Junco. Era un llamado para construir un Salón de la Fama, utilizando una edificación que existe y que reúne todas las condiciones arquitectónicas, de ubicación geográfica y de infraestructura inicial, tan digno como lo merece el béisbol cubano y su rica y vasta historia.
Fuera de Estados Unidos, ningún país del planeta tiene una historia de béisbol tan amplia como los norteños, ninguno tiene una historia de béisbol tan relacionada paralelamente con la historia y la cultura del país como el de los que inventaron el juego. Pero quienes dirigen este deporte en Cuba pretenden ser y controlar todo de él, y se disponen a usurpar una institución académica cuyo poder de decisión debe y deberá siempre estar en manos de los académicos que estudian y analizan la historia del deporte, porque ellos son quienes más se supone que conozcan del tema.
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| Minnie Miñoso, uno de los más grandes peloteros que han nacido en Cuba, no se le permitió asistir a la ceremonia de exaltación. |
Lo más triste de todo es que TODOS sabemos lo que va a suceder: se le dará una pintura de baja calidad al supuesto local, no tendrá la iluminación adecuada, mucho menos la climatización apropiada para la conservación de las piezas, se ubicarán algunos artículos sin tener en cuenta jerarquía de ningún tipo, un grupo de fotos al azar, cuidando que en ellas no aparezca ninguna figura que haya abandonado el país, algunas placas de algunos peloteros, dejando de la época profesional solamente a aquellos que ya están electos o los que decidieron quedarse en Cuba.
Con esto queda claro que las posibilidades de Antonio Pacheco (quien debió ser incluido en la primera votación, claro está) de pasar a la inmortalidad en el Salón de la Fama del Béisbol Cubano quedan reducidas a cero, pues ahora el control y las presiones de los directivos serán mucho mayores y permanentes, su poder de decisión y de veto quedará instaurado, de forma tal que los votantes, los cronistas, o los historiadores no puedan decidir sin tener el visto bueno de los zares del béisbol cubano.
Poco a poco, el béisbol en Cuba va cediendo de manera dramática y peligrosa ante el fútbol, como se publicara en un artículo de Brian Costa para The Wall Street Journal. La inundación futbolística y la falta de béisbol en la televisión (comparado con la transmisión de fútbol) no son la única causa: sucesos como este sirven sin duda alguna al oscuro propósito de la desaparición del deporte de las bolas y los strikes del gusto de la gente. Los directivos del béisbol cubano parecen centrados en aniquilar para siempre su historia y re-contarla a su conveniencia… lo peor es que tienen el poder para hacerlo.

Cad vez que leo algo del beisbol me horrorizo, me duele en las entrañas, es indiscutible, el terreno que estamos perdiendo, la historia que estamos regalando, por eso se han ido y se iran tantos buenos peloteros de Cuba, ojala que la apertura de las relaciones con los EU, les permita a nuestros hijos volver y jugar en sus estadios delante de su pueblo y regresar a las Ligas a la que bien ganado se merecen, ojala, que nombres ilustres sean reconocidos aunque no vivan en Cuba que bastante gloria le dieron a este pais, ojala que no llegue e importar nunca donde estan, pues si nos vanagloriamos que somos todos cubanos donde estemos, entonces, por Dios, que regresen los nombres, que vuelvan sus precencias, y ojala que los que estan dirigiendo la FNB, los comentaristas absurdos, seaqn los que se vayan , que vengan una epoca de rescate de verdad de lo que tanto amamos nuestra pelota…