Tomado de ProgresoSemanal, por Francys Romero
LA HABANA. La crisis del béisbol cubano se parece a la novela de Harry Potter. La diferencia, en este caso, es que la obra tiene “autor desconocido”, algo que se ha convertido en el misterio a develar. Comenzó a escribirse hace unos 10 años cuando dejamos de triunfar en los torneos; cuando se inició la oleada migratoria de los jugadores; cuando nos quedamos sin respuestas y fuimos superados por las circunstancias. Todo parece indicar que en estos últimos tiempos y tras las declaraciones de Alfonso Urquiola, la historia está alcanzando su clímax.
Parece que las mejoras salariales, lanzadas como parte de una política de atención y reconocimiento, han abierto un hueco más profundo. Los jugadores siguen la constante del exilio. “Todos se marchan” me comentó un compañero. En mi opinión, el béisbol cubano tiene nivel en el jugador como ente individual pero no en el sistema en sí mismo. Lo que vimos en el III Clásico Mundial no fue una pesadilla surrealista llamada Andrelton Simmons sino un sistema deprimido, ineficiente y obsoleto.
Un béisbol que triunfó en tres olimpiadas y múltiples juegos internacionales, pero que luego del Clásico 2006 no pudo vencer nunca más a lanzadores como Rob Cordemans o ganar juegos decisivos. ¿Qué ocurrió?
Acomódese. La novela empieza.
¿Que sucedió con la base?
Escucho hablar a locutores y periodistas nacionales de problemas en la base. Decir que hay problemas en la base es solo la actitud de lavar la herida y no mirar la cicatriz. “Existen problemas con implementos y otras cuestiones técnicas, pero esos que dicen que en la base hay problemas están equivocados” me dijo un entrenador de categorías infantiles.
“Resulta imposible esperar tener un béisbol de altura si no se cuenta con los mecanismos imprescindibles para consolidar los fundamentos desde temprano”, dijo Aliet Arzola, del periódico Granma.
Existen inconvenientes, pero veamos los resultados: Cuba fue campeón hace un tiempo del Mundial Sub-15 y cada día siguen surgiendo nuevos talentos que cada vez son más buscados y mejor pagados en el béisbol internacional. Nuestro talento es un caballo salvaje. Nadie puede frenar lo indetenible.
¿Qué le ocurrió a la Serie Nacional?
La Serie es la expresión de los problemas que aquejan al béisbol. No hay orden en los horarios de los encuentros ni existe un cronograma preestablecido. El existente es anacrónico si se compara con el calendario internacional. Lo que resulta en la existencia de dos o tres recesos por temporada, para participar en la Serie del Caribe u otro torneo.
Hay otras cuestiones simples y no económicas -como muchos creen- que laceran la Serie y que parten de la esencia misma de la práctica del béisbol en el país: ¿por qué no se anuncian los lanzadores abridores con días de antelación?, ¿por qué se violan los horarios de los juegos?, ¿por qué no existen conferencias de prensa de postgame?, ¿por qué no se juegan de forma simultánea dos juegos que deciden clasificación?
Existen problemas de organización, concepción e incluso de incumplimiento de reglas por parte de quien debe velar por ellas: la propia Federación Cubana de Béisbol.
La Serie se retrasó con respecto a sus similares internacionales y se debilitó como liga aunque persista el espectáculo o aunque los playoff sigan celebrándose a estadio lleno. “Cuba aspira a tener una liga como la japonesa, pero en realidad no puede tener más que una liga invernal… como el resto de los países del Caribe”, opinó Bobby Salamanca Jr.
Y entre estructuras, proposiciones y estrategias, la Serie Nacional afronta críticas y contradicciones. Para muchos analistas de sitios como Fangraphs oBaseballAmerica no rebasa un nivel de AA.
El problema estadístico
Pocos comentaristas, estadísticos o anotadores, entrenadores, técnicos, conocen los principales términos sabermétricos del béisbol. Por ejemplo, ¿alguien sabe quién fue el primer “bat” con mejor OBP antes del Clásico? o ¿conoce quién es el jugador que más carreras ha salvado a la defensa?, ¿alguien sabe quién es el pitcher que más salidas de calidad acumula en los últimos 5 años? ¿Cómo sabemos el WAR (victorias sobre el reemplazo) de un jugador siendo esto lo que define su valor real? No sabría decirles, porque para realizar este trabajo las fuentes oficiales consultadas no dieron muchas explicaciones.
Entonces, ¿cómo podemos seleccionar a los mejores jugadores del país si no se valoran estos parámetros dentro del juego?
En este problema también han influido cuestiones económicas, pues “todas las provincias tiene pésimas condiciones para la acumulación de datos y estadísticas” -comentó Oscar Luis Portales, estadístico y anotador en tres Series Nacionales en el estadio Augusto César Sandino-. El trabajo de los estadísticos está subvalorado por los entendidos del béisbol entre ellos los manager y otros directivos, lo que se evidencia en los equipos de la Serie y en el equipo Cuba”.
Vivimos en los tiempos de la ausencia de la teoría y el exceso de empirismo.
La desactualización de los técnicos
Aunque pueda parecer lo mismo, desactualización técnica no es igual que problema estadístico. Desconocer las principales estadísticas no se vincula al atraso en el conocimiento técnico.
¿Quién ha leído las teorías sabermétricas de Bill James?, ¿qué técnico sabe qué es una carrera manufacturada o un turno de calidad?, ¿qué entrenador conoce las 6 especialidades de un bullpen, definidas en The Bill James Handbook 2010.Baseball Info Solutions? Norberto González lanzó el 8vo. inning contra Holanda en el 3er WBC cuando tenía que haber estado en su lugar el SETUP MEN (SU)… pero me pongo a pensar, y Cuba no tenía un SU porque nunca lo especializó. En general los lanzadores no llegan a especializarse en ninguna de las funciones.
“Los coaches no tienen acceso a interactuar, ni a información o referencia científico-técnica de actualidad”, me dijo Orlando Chinea, coach de pitcheo desde 1987, quien ha entrenado desde el Duque Hernández hasta José Fernández y Lance McCullers Jr., y es reconocido por revistas como Baseball America y Sports Ilustrated.
La concepción del juego
Nuestro juego es lento no importa cuánto dure, si 6 años o 7 horas. La zona de strike es arbitraria. El abridor cierra un juego y el cerrador abre otro. No tenemos estrategias, especialización, métodos de scouteo.
Hemos establecido una rutina que ha dañado el juego diario y ha enmudecido todo tipo de tácticas. En el III WBSC, Cuba fue sorprendida por jugadas básicas y todos vimos a un equipo atónito y sin recursos ante un sencillo “corrido de bases” o un “bateo y corrido”.
La concepción de nuestro juego se ha quedado sin dinámica y en los torneos internacionales no construimos ni creamos carreras, ni tenemos un lanzador de 7mo. inning ni un preparador. “Con tantos peloteros abandonando el país, no puedes tener especialización nunca en tu staff, es imposible” comenta Daniel de Malas.
La emigración de los jugadores
Aquí ha influido lo económico, lo político, lo deportivo y lo social. Cuando Bárbaro Garbey triunfó en 1984 con los Tigers y obtuvo un anillo el mundo no se detuvo. Era solo uno. Pero es que en los últimos 15 años han triunfado muchos. El Duque, Contreras, los cinco jugadores que participaron en el All Star Game 2014. Pululan “Novatos del Año” -como Fernández o Abreu- y prospectos de estrellas. Beisbolistas que dejan su huella en México, Japón, Corea, España… Los peloteros cubanos se han convencido de que pueden triunfar en el exterior.
“Las circunstancias de cada jugador son diferentes. Pero, en general ven oportunidades disponibles para ellos si se van del país que no pueden tener si permanecen en Cuba.
Especialmente los peloteros de elite saben que el dinero que pueden sacar de un contrato de Grandes Ligas es mucho mayor que el que obtendrán si se quedan. La posibilidad de transformar su vida, la de sus familias, poder jugar en la mejor competición del mundo y el salir de Cuba, son el conjunto de razones que hacen que los peloteros tomen la difícil decisión de abandonar su casa” comenta Ben Badler, analista de BaseballAmerica.
El fenómeno se ha extendido. “Hay mucho talento en Cuba y la realidad es que los jugadores solo tienen tres viajes al año y eso no alcanza para todos. Hay muchos que tienen rendimiento y no viajan” expresó el jugador Yadel Martí.
Esta circunstancia ha forzado también la promoción de novatos que pertenecen a filas juveniles, violando así etapas de aprendizaje de habilidades básicas y apresurando la formación del jugador.
La dirección de la dirección
¿Quién sustituyó a Fuentes luego de haber ganado 2 juegos olímpicos por perder aquel infame Mundial del ´97? ¿Quién retiró a los que retiraron? ¿Quién destituyó a Urquiola luego de ganar Winnipeg 99? ¿Quién, quién es este fantasma de Canterville escondido en el tiempo? ¿Quién?
En algún momento perdimos el rumbo y la dirección.
La Federación Cubana de Béisbol ha sido superada por el contexto, por el tiempo y sus escenarios, y no ha podido lograr ninguna estrategia que retenga la emigración de sus jugadores. Se debe examinar la historia del presente y del pasado, y encontrar la respuesta ante los fallos cometidos y las direcciones incorrectas. No existe otra manera de lograrlo.
