Tomado de ElNuevoHerald
Lo que era un secreto a voces se hizo realidad cuando el prospecto Jorge Oña y los Padres de San Diego llegaron el miércoles a un acuerdo por un bono de $7 millones, la segunda gran firma de la franquicia en el mercado de agentes libres cubanos.
Hace apenas dos semanas los Padres firmaron con un bono de $11 millones al lanzador cubano de 17 años Adrián Morejón, y ya han comprometido alrededor de $50 millones en el período de firmas internacionales que comenzó el 2 de julio.
Realmente, el contrato de Oña costaría a San Diego unos $14 millones -siete más por sobrepasar la cantidad de dinero asignada para estos gastos, calculada en $3.47 millones- y les imposibilitaría incursionar en el mercado para las dos próximos ciclos de contratación más de allá de los $300,000.
Pero ese futuro no parece preocupar a los Padres que consideran a Oña un pelotero con potencial de cinco herramientas y el mejor jugador de posición que quedaba disponible, al menos entre los jugadores de la mayor de las Antillas.
El jardinero, que abandonó la isla en el 2015, era un agente libre con restricciones por sus 19 años de edad y sus casi nula experiencia en Series Nacionales, pero fuentes aseguran que San Diego quedó encantado con su poder y la autoridad para dirigir la bola hacia todos los ángulos del terreno.
Con una mínima -apenas unos juegos- actuación en los Industriales, la figura de este chico nacido en el Cerro, barrio de la capital cubana, comenzó a sobresalir en un Panamericano Sub-18 que tuvo lugar en México.
En aquella cita juvenil, el patrullero izquierdo destrozó la pelota al liderar el torneo con un promedio ofensivo de .636 -14 hits en 22 turnos, incluidos cuatro jonrones- y un slugging de 1.364, además de sumar ocho bases por bolas.
Al sumar a Oña, los Padres estarían mejorando un sistema de granja que está considerado entre los peores de las Mayores, abriendo una ventana al emergente mercado de peloteros cubanos.
Esta no es de las noticias que pasa de largo, escondida en la última de las páginas o en lo más bajo y recóndito de los portales de internet, sino que se convierte en una especie de parteaguas, especialmente en un país donde las noticias reales no se publican o cuando más, se manipulan.
Que al menos dos medios online hayan decidido rebotar -porque no fue dada a conocer en tiempo real- la firma del contrato de Yulieski Gurriel con los Astros por $47.5 millones pudiera tener muchas lecturas en la tierra de los rumores, pero yo prefiero concentrarme en otro aspecto.
Me parece excelente que la prensa cubana se haga eco de un hecho que realmente engrandece el deporte del país. Gurriel le ha dado mucho a su país, a su gente en cualquier parte del planeta, y merece que se le reconozca, que se le siga, ahora en el momento de su firma y mañana y pasado mañana, cuando vista el uniforme de Houston. En lo bueno y en lo malo.
Si la noticia hoy ha levantado cejas por lo insólito de su publicación, ojalá que en lo adelante sea la norma, no solo para Gurriel, sino para todos los deportistas cubanos afincados fuera de la isla, los peloteros, los boxeadores, los de MMA, los de voleibol.
Por algún lado de la nota se habla de que Gurriel «desertó», pues bien, que desaparezcan esta clase de verbos para él y para todos. Que se destierre el adjetivo de traidor. Que lo anormal sea visto como la norma. Que la apertura, si realmente la hay, llegue a la mayoría.
Que todos puedan reunirse pronto con sus padres y hermanos, esposas e hijos, algo que ayudó mucho a Gurriel en su proceso hacia las Grandes Ligas y que, seguramente, ayudará a todos esos que han debido dejar atrás a lo mejor de sus afectos en espera de una reunión que no siempre se produce. Jugar acompañado es mucho mejor que hacerlo solo.
Y ya que estamos puestos a pedir, que se elimine la horrible y que yo sepa nunca anunciada -aunque debe de andar por ahí, en alguna gaveta polvorienta- regulación de que un «desertor» no puede regresar a su tierra hasta que no cumpla ocho años de castigo. Todos deportista habría de poseer el derecho de retornar cuando le venga en gana, sin pedir permiso a nadie, como todo ser humano, y de hacer con el dinero ganado con su talento lo que le venga en gana. Cero listas negras.
Sigamos pidiendo, que en marzo veamos un equipo nacional cubano con todos sus mejores nacionales en el Clásico Mundial de Béisbol, con Gurriel, Abreu, Céspedes, Moncada -quien por cierto se marchó legalmente como Alexei Bell-, Hechavarría, Puig, Despaigne. Lo que más vale y brilla sin que medien otras consideraciones, ni políticas ni geográficas.
Sería espectacular que a partir de esta noticia vinieran muchas más noticias para quienes están sedientos de ellas: la del tremendo paso de Aledmys Díaz, la de la recta de 105 millas de Aroldis Chapman, la de cada una de las victorias -sobre todo el record en Miami- de José Fernández. Que la gente sepa, en tiempo real, ahora mismo, de todo y de todos, que es lo mínimo.
¿Fue acaso la publicación de la firma de Gurriel un ave de paso o el deseo de cambiar una política informativa absurda? Al que tuvo la decisión al nivel que sea, lo felicito, pero que no olvide que Gurriel es uno entre muchos, y esos otros también cuentan. Los cubanos ya probaron algo, pero quieren mucho más.
Con respeto al criterio de otros, el mío es que en mi equipo los peloteros que se fueron ilegal o desertaron de cualquier equipo son traidores, que se puede esperar de ellos, si el primero que le enseña una billetera se van, que seguridad existe de que no vendan un juego. en mi equipo están los que pidieron la liberación y decidieron salir legal del país y buscar un contrato esos si los acepto en mi equipo unificado.
Por comentario como esos es que no avanzamos, todos somos cubanos y es triste que un pelotero cubano sabiendo su calidad tenga que jugar en una liga que le queda chiquita. Me acuerdo del escrito de MARTÍ «VINDICACIÓN A CUBA» donde exponen los logros de los cubanos en suelo norteamericano.
Hermano, en qué siglo ud nació?. Es evidente que en el XX. Solo que se quedó allí!?
Y ya El Mayor está pidiendo, pues pidamos también que se elimine el bloqueo que obliga a todos estos cubanos a renunciar a su ciudadanía, que los obliga a aceptar contratos desventajosos, que hace que la gran mayoría de los que deciden irse de Cuba a probar suerte en otro beisbol estén a merced de las mafias.
Pienso que así, de esa forma, entonces lo mas justo sería reconocer y resaltar los logros de los cubanos, instarlos a jugar por su patria, y alegrarnos de que nos representen.
Incluso cabría preguntarse ¿Estarían todos dispuestos a representar a Cuba en un Clásico Mundial? ¿Estarían dispuestos a descatar restricciones de los equipos con el fin de representa a su patria? Yo antes de dar una respuesta apresurada preferiría tener mis reservas.
Es por eso que no juzgo ninguna decisión que hayan tomado estos peloteros u otros deportistas, pero a la hora de ser justos hay que darle a cada parte lo que le toca